domingo

EXPERIENCIAS EN EL E.D.I.A.



Un equipo de emergencia, un equipo especial, un equipo de apoyo, un recurso para las escuelas, un equipo de supervisión, un grupo de engreídos recorriendo las escuelas, los alcahuetes de la inspectora, un grupo de bomberos apagando incendios.


Algo de lo imaginario y algo delo real siempre sobrevuela la práctica de los EDIAS. Porque intervienen, en general, en situaciones complejas en donde se tiene que sortear "lo instituido" del sistema y caminar por ese borde sinuoso de la incomodidad que genera una mirada externa.

Muchas veces más proclives a la intervención concreta que al informe y la sistematización los siguientes textos intentan reflejar algo de lo que el EDIA de San Fernando ha vivenciado durante este tiempo; quizás intentado dejar una huella en esto tiempos de embates a la memoria.


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El Muro, La Cinchada, El Capanga y otros delitos.



Intervención del EDIA.
Secundaria N° 15. Villa Jardín.

Coordinación: Fabio Szteinhendler
Coordinación: Fernando Beracochea
Observación-Registro: Ricardo Hernández
Año:2016

Entramos al aula, saludamos  y nos sentamos en distintos lugares. Fabio pregunta si tienen ganas de jugar y algunos tímidamente contestan que sí. Al sentarme tengo un cuaderno en mis manos y aclaro que voy a tomar registro de lo que sucede, que no se trata de un examen. ¡Es un examen a nosotros! dice Fernando, se ríe y quizás marque un tema que atravesará todo el encuentro: la mirada de los otros.
Sin mucho preámbulo nos dirigimos al salón de usos múltiples o salón de actos y comedor compartido con la escuela primaria. Las mujeres tienden a sentarse en las sillas y los varones se mantienen parados esperando indicaciones.
 Los coordinadores (Fernando y Fabio) sostienen las sogas de los extremos.  Fabio explica el juego llamado “El Muro”.
El juego consiste en que un grupo debe atravesar un muro imaginario construido con una soga colocada a una altura lo suficientemente alta como para no saltarla a simple intento y tampoco tan alta para que no sea imposible. Los jóvenes deberán construir estrategias para saltar la soga sin tocarla.
Al ingresar las auxiliares de la cocina salen a mirar de qué se trata con mescla de asombro y desconfianza. Los chicos vociferan y se sientan en una mesa rota, se cae.
Un grupo de varones utilizan otra de las mesas y la acercan a la soga, se suben a la mesa. La soga todavía esta alta y no hay modo de apoyarse en nada para tomar impulso. Uno de ellos salta sin tocarla y todos aplauden. Así pasan dos y uno cae al piso con el impulso.
Solo quedan dos varones del otro lado de la soga y uno de ellos dice que está golpeado en la pierna ya que juega al rugby.
Me encuentro sentado en una mesa amplia y una docente de la escuela primaria se acerca con gestos de enojo hacía mí. Me pregunta si soy docente. ¿Tienen que utilizar las mesas de esa forma? Arremete como un reto.
-Estamos utilizando los recursos que tenemos!.... le contesto y la misma se retira indignada.
A uno se le ocurre levantar en brazos a otro como estrategia para cruzar la soga y todos se ríen, aunque da resultados y varios pasan “el muro” como bebes a upa.
El juego tiene como varios micromundos moviéndose al mismo tiempo: los de la soga;  preocupados por encontrar una estrategia, los que ya pasaron y los que no se animan todavía que son motivados por estos primeros. En su mayoría son las chicas las que no se animaron todavía y se produce como un juego de seducción de los varones que se acercan a convencerlas. Ellas están sentadas y la escena es semejante a la de un baile antiguo en donde los hombres se acercan a invitarlas y ellas haciendo muecas con la cabeza  dicen que no.
Otros “envalentonados” vuelven a saltar el muro y ya son un “derrroche de optimismo”. Los coordinadores piden a todos que insistan a los que todavía no saltaron y el griterío se apodera del momento.
Fabio y Fernando bajan un poco la soga, las chicas aceptan la galantería y saltan de a una. Un varón llamado Francisco no quiere pasar y no esta dispuesto por ninguna razón. Sus compañeros dejan de insistir porque sus gestos marcan el límite a todos y como si fuera un código o acuerdo nadie está dispuesto a obligar a nadie a jugar.
Sin embargo cuando la atención vuelve a la soga Francisco se decide a saltar y el juego termina.
 Los chicos están agitados moviéndose como sin saber dónde ubicarse como si el espacio de todos los días se hiciera desconocido de repente.
Fabio va armando dos grupos de chicos mixtos sin describir el próximo juego y todos miramos ese armado de cuerpos moviéndose esperando indicaciones. De a poco una “Cinchada” va tomando forma y ya no hay nada que explicar sino más bien prepararse para hacer fuerza.
Fernando que se cola en el medio de la soga para marcar el avances y retrocesos de cada grupo. Todos comienzan a tirar y las caras se ponen serias: la combinación de competencia y fuerza física crean un clima de clara competencia. Nadie quiere perder y menos por débil.
La soga y los dos grupos se bambolean de un lado a otro y Fernando como un agente de tránsito marca con su mano a dónde es el límite de la soga. Fabio va incorporando a los nuevos que se animan para el lado más flojo. Saca de un lado y pone en el otro; hay algo que se va armando y algo que se va desarmando. Lo que se arma todavía no está claro pero lo que se desarma claramente es que ya no se puede discriminar entre un “ellos” y un “nosotros”. Ahora todos se mesclaron y el objetivo primario de ganarle a “ellos” le dio lugar a sumar fuerza donde te toque estar.
Los dos únicos que eligieron quedarse afuera no sabían a quien alentar porque tenía amigos de los dos lados. Finalmente un lado cede, hay un grupo ganador, termina el juego.
Hay entusiasmo en el gran salón y los alumnos de tercero se hacen escuchar a cuanto auxiliar y docente que circule por allí.
Fabio pregunta si quieren seguir jugando y todos contestan que sí.
Parado enfrente de todos va explicando cómo jugar al “Capanga”. Un juego que se trata de un personaje que solicitará distintos objetos de difícil ubicación y el grupo que los traiga primero será el ganador.
El primer paso es el de armar grupos. En ese momento ingresa al salón el Director de la escuela advertido por la vicedirectora de la escuela primaria sobre disturbios en el lugar y mal uso de las mesas y sillas.
El Director lejos de llamarnos la atención se suma al juego ayudando al armado de equipos mixtos.
El Capanga pide: algo de color rojo y con la condición que los que lo traigan lleguen abrazados.
Dos varones se acercan con una zapatilla en las manos abrazados y saltando ya que uno de ellos estaba descalzo.
Uno que se queda afuera dice: ¡Que trucho este juego!
El “Capanga” pide una toallita higiénica femenina y todos se miran como escuchando una misión imposible. Entonces el Director cual si fuera un niño de diez años sale corriendo del salón y recorre media escuela en pos de una misión que por su desesperación, todos podrían asegurar que se juega el cargo. El que dijo que el juego era trucho es el primero en pararse en la puerta para ver la corrida del Director. A los minutos vuelve triunfante con la toallita que nadie se animó a preguntar de donde la sacó. Punto para su grupo
El “Capanga” pide un reloj y en la era de los celulares nadie pudo encontrar uno.
El “Capanga” dice que todos tienen que gritar ¡Somos locos! Abrazados en un círculo.
El salón se convierte en un griterío de repente. Hasta que el “Capanga” pide una demostración de afecto: un abrazo caracol. Entonces se abrazan con un brazo y con el otro incorporan a otro/a para luego cerrarse en sí mismo. ¡Falta más gente! grita un chico y casi todos forman parte del juego.
El juego terminan y los coordinadores invitan a un aplauso mientras un perro que entro al salón le hace fiesta con la cola.
Entonces la intervención del EDIA culmina para tranquilidad de algunos y el entusiasmo de otros. Los aspectos interesantes de la actividad no solo ocurrieron con los jóvenes/niños sino con los adultos que sintieron invadidos sus espacios y las lógicas en las cuales se mueven en esos espacios. Demasiado transgresor resulta en la estructura escolar rígida como para andar sacudiendo los cuerpos solo para jugar, eso incomoda. Lo aceptado esta encarnado en personas concretas que vieron en esos minutos cuestionar sus modelos de autoridad. “No hay respeto” dijo alguno y por suerte no lo hubo a ciertos paradigmas y concepciones de la educación que impiden usar una mesa para jugar. Los curiosos, los incómodos, los escandalizados, los ofendidos son muchos de los que reclaman la ayuda de profesionales externos para los  problemas con sus alumnos. Pero a la hora de actividades concretas ya no les gusta tanto, generalmente el EDIA lleva cosas que no les gusta, que no han pedido, que van en contra de sus convicciones, que los interpela, que los expone demasiado. El EDIA entra al trabajo con los pibes por los lugares incómodos que los demás no quieren o no creen, suele entrar al acto educativo por ciertos lugares simples pero transgresores, sacudiendo cierta modorra y transgrediendo ciertas normas que todavía no se sabe dónde están escritas. Al EDIA todos le abren la puerta pero como a un niño más le gusta entrar por la ventana.

…entrar a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo, pero no al mundo,
ni a una mujer, ni al alma….

J.Gelman


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El otro 12 de Octubre.






Cuando el EDIA se hizo presente en la escuela su llegada no fue precisamente el descender de los barcos pero más de un comentario nos señalaba como que habíamos “bajado de la provincia”. Es decir que  llegábamos de allá lejos y de arriba. La autoridad de “La Plata” como también suele mencionarse había enviado un grupo de intervención para una situación de emergencia.
Las inspectoras de las distintas áreas, coordinaban las acciones “en persona”  acompañadas por lo que el imaginario hacía circular de manera explícita o implícita como” los especialistas “. Les aviso que éramos nosotros.
Reconstruir lo que había pasado no fue fácil y a pesar que las primeras reuniones y entrevistas apuntaban a eso. Una ola de rumores comenzaba a desbordar la escuela como un vaso lleno en donde la gota que derrama todo era la falta de escucha.
Una presunción de abuso, una directiva que subestima la situación y no interviene, un fin de semana de por medio, una profesional sospechada, más silencio de la institución y la denuncia penal explota como bomba defensiva ante tanta negligencia.
Un grupo de niños hostigadores habrían metido a otro niño menor adentro del baño realizando juegos sexuales abusivos. La denuncia dice abuso sexual y un perito dice que no hay huellas de penetración (tampoco la descarta). No se precisaba cuando fue lo sucedido y esto impidió poder establecer  quien debería haber estado en ese lugar cuidando a los niños y no estuvo.
Con los medios en la puerta la tensión crecía con el paso de las horas. Un video de lo sucedido que nunca apareció, una Fonoaudióloga que hizo borrar videos y fotografías sin explicación alguna. Dos niños involucrados, lo judicial, la protección hacia los menores, el relato perdido, las hipótesis, las contradicciones. Una institución intervenida de hecho y una maraña de rumores sobre lo sucedido y sobre lo que podía suceder exponían a la escuela como si fuera un barco en medio de una tormenta y a punto de naufragar. Algunos tenían salvavidas y otros se hundían por su propio peso como anclas oxidadas sin vuelta atrás. El “sálvese quien pueda” era un grito silencioso de los que tejían alianzas con los que se intuía que iban quedar a flote.
La primera reunión con las familias de los niños de los grupos involucrados fue un desahogo de personas indignadas que necesitaban gritar su enojo, reclamar, pedir todas las explicaciones que no alcanzarían, insultar con razón, insultar sin razón pero con la convicción de que los vecinos de un barrio humilde si no gritan no los escucha nadie. Hubo que poner el cuerpo a la situación dando la cara por lo que otros habían hecho mal o no habían hecho. Mucha tensión en una reunión que no distinguía jerarquía;  el sistema éramos nosotros y había que recibir los golpes de la manera más digna que se pudiera.
Muchos de nosotros nunca habíamos estado en una situación semejante, no   había ensayo previo, no había margen para eso. Había que actuar, reflexionar, evaluar y corregir en la marcha misma. Todos teníamos alguna pequeña experiencia capitalizada para utilizar en ese momento límite y como malos actores que se corrigen en escena nos hacíamos señas y pegábamos algún codazo para cambiar de dirección en el medio del río.
Porque hubo puesta en escena de ambos lados; los padres necesitaban odiar a alguien por un rato, demostrar que podían gritar más fuerte y aprovechar para sacar afuera dolores viejos, heridas no curadas de abusos pasados como cicatrices que por alguna razón querían poner a la vista. Nosotros, por otro lado, queríamos demostrar que podíamos estar a la altura de las circunstancias a partir de ahora. Había que bajar la cabeza y dar la razón como única receta para reconstruir ese lazo roto con la comunidad.
Todo pasó en minutos, los ánimos se calmaron, se hicieron reuniones pequeñas (como cambiando el escenario), entrevistas individuales y confección de actas de los distintos reclamos que se hacían a la escuela. No faltaron pedidos de disculpas de algunos padres, alguna sonrisa y algún apretón de manos también. Un padre dijo “son cosas que pasan” y se fue despidiéndose hasta mañana.
En los días siguientes se convocó a reuniones de padres por grado para habilitar la escucha que había faltado y hacer circular la palabra como herramienta para reencontrarse con la comunidad y no para excluirla. El EDIA sumo algo de esa palabra tratando de explicar lo inexplicable: la escuela como cuidadora de niños, función esencial si las hay, no había cuidado. En el medio había una multiplicidad de indicadores que denotaban a docentes que despreciaban a sus alumnos, que no solo no cumplían su deber de enseñar sino que se permitían el maltrato y el ninguneo hacía la mayoría de los padres gozando de una impunidad notoria.
La escuela tenía fama de difícil y cuando se habla de escuela difícil se habla de los alumnos o de comunidad. Nunca de los docentes. Estigmatización dirán los apuntes guardados en alguna caja perdida de nuestras casas.
La realidad mostró, sin embargo una comunidad presente, respetuosa, interesada y colaboradora.  Se multiplicaban las anécdotas de padres ofreciendo su tiempo o trayendo alguna propuesta de ayuda que fueron ignoradas por una escuela sorda. Muchas de las familias tenían el peor defecto que pueden encontrar una mirada clasemediera del docente promedio: ser pobre.
Abrir espacios de escucha es también abrir la caja negra de las miserias humanas, de la vida que llevan los hacinados históricos. De los que no han sabido de leyes que los cuiden ni que les pongan limite. De los que están al margen y solo tiene su propia saliva para curar sus heridas. Abrir espacios de escucha es también un riesgo que hay que saber contener; porque ese otro se parte en pedazos que después hay que ayudarlo a juntar.
Lo más placentero iban siendo los talleres con los niños. Eran espacio para  hablar y jugar, pero sobre todo para ayudarlos a hacer algo que está en la lista de las cosas que les pedimos pero hacemos poco: reflexionar.
El EDIA de San Fernando es un equipo en formación y como tal esta experiencia lo ayuda a crecer y afianzarse como tal. Conocer a tu par en la emergencia tiene esa cosa de darte cuenta, en el mejor de los casos, que podemos complementarnos en la riqueza del otro y aportar impronta propia en los momentos que hace falta. Conocer a tu par en la emergencia hace visible la presencia o ausencia de la sensibilidad del otro. Porque las flaquezas y las riquezas están expuestas en la práctica misma. Reconocer las grandeza del otro es tan importante como contenerlo en su limitación. Es el momento en que los conceptos se tornan hechos y uno siente que por algo ha elegido estar donde está. Incluso cuando el día anterior en algún momento de crisis hubiera pagado por haberse dedicado a ser carpintero o peluquero.
Como suele ocurrir la denuncia de abuso provoca una onda expansiva en todas las direcciones. Una onda que avanza y va despertando traumas dormidos e injusticias que nadie escuchó en su momento. El abuso o la presunción de abuso hace hablar de “los abusos” pasados y presentes. Una escuela abusiva, algunas docentes abusivas, adultos reconociendo haber sido abusados de pequeños, niños recordando abusos perdidos en el tiempo.
Una niña que encuentra en el equipo a algunos adultos que le proponen hacer lo que todo adulto debería hacer: “cuidarla”, decide contar que fue abusada hace tiempo. Los detalles no vienen al caso pero lo cierto es que pidió ayuda porque a su infancia la despojaron de su inocencia y ella todavía no pudo entender por qué. Tiene una angustia que le oprime el pecho y ha encontrado una hendija por donde salir.
Se convoca a sus padres para informar los dichos de su hija y la familia ya estaba prevenida por la niña que solo le preocupaba no provocar peleas entre su familiares. Comprensivos todos pedían asesoramiento lamentándose no haber cuidado a su hija como pretendían. La madre llora  y el padre solo hace silencio. La niña había pedido estar presentes y se les propone calmarla en la reunión misma, contenerla, con palabras, con gestos, con abrazos, con lo que salga. La niña entra y el padre que no había dicho una palabra la abraza, la tía y la madre hacen lo mismo y lloran todos. Algo del rol de padres que se había corrido de lugar vuelve a su sitio. El abrazo sanador había aparecido después de tres años y tal vez era hoy el día en esa niña pudo torcer su destino. La escena era muy fuerte más por el impacto en la vida de una niña que por las lágrimas mismas. La palabra tranquilizadora, contenedora y orientadora la había hecho circular una compañera del EDIA recién llegada. Tenía todavía la nota de su coloquio abajo del brazo cuando sintió que hoy ella portaba la palabra necesaria y sin pedir permiso la ofreció. Y lo bien que hizo.
Provocar el abrazo necesario no estaba en ninguna guía de orientación pero es lo que se logró. Me cuesta todavía pensar en logros en un contexto así. Que una escuela funcione bien depende de tantos factores que escapan a nuestras posibilidades como equipo que casi ni tiene sentido ponerlo como horizonte. Y pensar que por lo menos nosotros hicimos un buen trabajo no me alcanza.
Quizás sea omnipotencia, puede ser. Lo que estoy seguro es que muchas situaciones grandes y minúsculas quedarán en nuestro haber como profesionales y esencialmente como personas. Nadie sale ileso de una situación así pero también habría que saber que la fortaleza está llena de cicatrices.
Y como a las palabras se la lleva el viento y en el sistema educativo lo que no está escrito no existe esté registro pretende dejar aunque sea una mirada propia en ese mar de olvidos que es la vida. Reflejando la tarea de un grupo de personas que eligieron realizar su trabajo profesional en algo todos llaman el EDIA.

 Equipo de Infancia y Adolescencia de San Fernando.

Octubre de 2016.

lunes

Construir problematizando la práctica

Debates en el Cesaj




Me parece oportuno problematizar la forma en que se produciendo el trabajo con los chicos. No como un cuestionamiento sino más bien como disparadores de temas laterales que aparecen y que funcionan como facilitadores pero también como obstáculos a la hora de enseñar. Quizás las intervenciones y conclusiones tengan que ser más colectivas y cada uno pueda aportar desde sus vivencias, experiencias y posturas frente a lo que sucede con la tarea de educar. El grupo sigue siendo pequeño y con cierta estabilidad en sus formas de aprendizaje(a pesar de algunos temas grupales que siempre están latentes) situación que permite focalizar la mirada replantearnos algunos temas mientras vamos "construyendo la propuesta al andar".

¿Está bien que un alumno tenga un celular encendido mientras un docente da clases?

¿Se puede aprender escuchando a un docente mientras un alumno/a revisa la cuenta de Facebook?

¿Es algo que no molesta al docente o es algo que no se sabe como abordarlo?

¿En que cosas nos diferenciamos de la escuela tradicional tradicional y en que cosas no?

En un espacio distinto como el Cesaj el tema no importa solo porque se logra un buen vinculo con el alumno?

¿Está forma de dar clases con alumnos conectados a espacios "virtuales" es hacer "como si se educara" o es un elemento que irremediablemente hay que incorporar?

¿Se le puede decir NO a los alumnos o es ponerlos en contra y entonces ya no se podría enseñar?

¿Se pueden trabajar estos temas en el aula sin caer en "lo disciplinario"?

¿Es mejor no abordarlo porque hay otras cosas mas importante?

¿Entre que estén callados con celular y que estén hablando en clases sin celular elegimos que lo usen?

¿Abordar estos temas es cuestionar también nuestra forma de vincularnos y comunicarnos?

¿Cuando el objetivo es "incluir" los temas de "como se educa" pierden relevancia?


miércoles

Me pidio un vaso de agua y lo hice pasar



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Me pidió un vaso de agua y lo hice pasar. Tenía la cara de un pibe de 15, pero no creo que llegara a 8.
Subió la escalera mirando para todos lados, intentó hacerse el canchero, pero se notaba que tenía miedo. Anda a saber qué pensaba.

- Yo lo espero acá “don”, me dijo y se quedó a un costado.
- Bueno, como quieras- le dije mientras caminaba en búsqueda del agua.
- ¿ Queres coca?
- Bueno – dijo y se tomó el vaso lleno de un trago.

Miró hacia la puerta entreabierta con desconfianza

– Mejor me voy mi viejo debe estar por venir.
– Yo todavía no comí, me iba a hacer unos patys. ¿Si querés te preparo alguno para vos?
– Pasá! Dije si esperar respuesta.

El se quedó parado, como duro, unos segundos. Yo no esperé y me fui a la cocina. Puse los patys a la plancha y por suerte no escuché el ruido de la puerta de salida. Llevé dos platos a la mesa y lo vi parado enfrente del monitor de la computadora.

- ¿Te gustan las computadoras?
- Si, -dijo mientras se levantaba el pantalón de shogin que le quedaba grande.
- Yo tengo una en mi casa pero no tiene pantalla. Mi papá dice que si encuentra alguna tirada se la va a poner.

- ¿Tiene jueguitos?

- No, no tiene porque yo la uso para trabajar.

- Hizo un silencio mientras posaba su mirada en los retratos de la pared.

- ¿ Y quién es?

- Es mi hijo, cuando era más chico. Ahora tiene 10 años.

- ¿Vos cuantos años tenés?

- 9…¿y vos?

- 41.

- ¿Lo comés con cubiertos o te hago un sanguche?

- ¿Un sanguche?

- Si querés te podes lavar las manos, le dije y se miró las manos por un momento largo. Se levantó y fue al baño. Me extraño que no me preguntara donde quedaba.

- Porqué tiran juguetes ustedes?

- Me sorprendió la pregunta. Hasta ese momento creí que el que tendría la iniciativa con preguntas era yo. Tardé en contestar.

- No sé… habrán estado rotos, supongo. Me dio vergüenza mi respuesta pero no encontré otra.

Mientras le echaba mayonesa a su sanguche sentí que se le había ido la desconfianza. Me pidió permiso para servirse coca y se comió el segundo paty. Estuvimos comiendo en silencio unos minutos. El observaba toda la casa, ya no tenía miedo a que lo sorprendiera en su curiosidad. Se detenía en las cosas que le llamaban la atención, preguntaba, ceñía el entrecejo mientras yo solo lo observaba. El se daba cuenta de esto, sabía que era el centro de atención y se dejaba mirar. Lo que veía era que cuando la expresión de su rostro se relajaba parecía más niño; o mejor dicho parecía volver a los 9 años.
En un estante de la biblioteca había un maso de cartas que le llamó su atención. Lo bajé se lo regalé y me contó que con su hermano Lucas se pasan todas las tardes jugando a las cartas. Me habló del chinchón, de la escoba de 15 y del chancho. Me dijo que estaba tratando de aprender el truco pero que le costaban las señas y eso hacía enojar mucho a Lucas.
Me animé con el chinchón y jugamos un rato. Nos sentamos en la terraza mientras el sol de la tarde se apagaba despacio. En un momento dado como de la nada y con las cartas en la mano me dice:

- Mi papá está preso…
- No supe que decirle, no quería incomodarlo y me había desconcertado ese comentario.

- ¿Pero a quién esperabas hace un rato?

- Es Mario el marido de mi mamá.

- Haaa..y hace mucho que está preso?

- . Si hace mucho…

- Y vos lo vas a ver?

- Fui dos veces, pero mi mamá dice que no es lugar para chicos.- Dijo eso y se le coló un angustia en la cara.

- Me levanté y no hice más preguntas – Voy atraer un poco de jugo.- dije mientras el apoyaba sus cartas con dos juego armados, no había cortado, no se porqué.

Cuando volví ya no estaba. Lo busqué en el baño, en la galería, hasta en el lavadero por si se había decido a seguir explorando y nada. Intuí que el tema de su padre había sido algo incómodo para el y yo no era más que un desconocido sin derecho alguno para hablar de esas cosas. Miré desde la terraza a la calle sin ninguna esperanza y lo veo parado en la esquina de mucho dialogo con un chico mayor que él; le hacia gestos y ademanes como tratando de explicarle algo. El pibe le dio la mano o mejor dicho los dos hicieron sonar sus manos como un saludo infantil y cómplice.
Para mi sorpresa se dirigío a mi puerta y entro. Yo me fui para adentro no quería que pensará que lo estaba vigilando.

- Pensé que te habías ido- Dije.
- Le fui a decir al Guille que le diga a mi vieja que estoy acá.
- Y no se irá a preocupar Ché?
- No porque le dije que estaba en la casa de mi tío.
- Haaa… tenes un tío?
- Si yo siempre me quedo a dormir en su casa.
- Entonces te podés quedar hasta tarde!
- Ahaaa.djo.

Terminamos el chinchón inconcluso y charlamos un rato. No volví a tocar el tema del padre. Un poco para no incomodarlo y otro poco porque me hablaba de Lucas, su hermano, con mucho entusiasmo. Era una especie de ídolo para él.

Se hizo tarde y le pedí que me acompañara a el almacén. Compramos Coca y papas fritas. Gustavo me preguntó quién era y yo le dije que era mi sobrino, a él paree que le gustó porque hizo una sonrisa.

Mi médico me había prohibido los carbohidratos, pero hoy tenía hacer honor a mi visita que parcía feliz apretando con sus dedos la bolsa de paras fritas frizadas.

- Algunos dicen que son “nabos”- le dije señalando a las papas,

- ¿Qué son los nabos?

- - Unas papas “raras” contesté sin convicción.

Al subir me pidió que le pusiera la película de el Hombre Araña. Comió mirando la tele y haciendo comentarios sobre telas de araña y duendes verdes.

Mi mujer me llamó y estuve largo rato con el teléfono en la mano(a él pareció no molestarle).
La película dura más de tres horas y él quería ver las tres versiones.

Parece que ni suegra estaba mucho mejor, ya no estaba internada. Mi hijo jugaba con sus primas y me saludaba a los gritos desde algún lugar de Rosario.
Colgué y al darme vuelta lo veo dormido sobre el sillón, desparramado y abrazando una revista de historietas que le presté. Lo miré largo rato: tenía un gesto al dormir, que me parecía algo más que contento. Porque contento resultaba una palabra burda para ese gesto, era algo más. Era como un pájaro descansando en un remanso que en cualquier momento se despertaba y levantaba vuelo otra vez…eso era . Era libre, ese gesto tenía en la cara.
Lo levanté despacio y lo acosté así como estaba en la cama de mi hijo. Algún día le explicaré.

Esa noche dejé la ventana abierta, por si despierta y se le ocurre volar.


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domingo

Sobre Macri, Filmus y 678






…y nos daba alegría ver cuantos éramos
cada vez que estábamos juntos…
luego nos dimos cuenta que, siempre,
éramos los mismos…

"Las Revoluciones Imaginadas "


Es domingo por la tarde y el mito de "la tristeza del domingo" se hace carne al transcurrir las últimas horas de las vacaciones de invierno de un docente.Ya no hay tiempo para revertir la situación y lo que no se hizo antes ya no es posible ahora. Miró la tv y todo está en la misma sintonía. Mauricio Macri vuelve a festejar y la desazón se apodera de mí y supongo de unos cuantos que ni para llamarnos por teléfono y hablar del tema. Tal vez porque ya no se trata tanto de hablar. Hablamos mucho en los últimos tiempos y los discursos propios se convierten en madejas difíciles de desatar. Dijimos y a pesar de lo que dijimos, parece que no alcanza. Tratamos de clarificar pero eso alcanza o al menos dijimos nuestra verdad y siempre creímos que tenemos más fundamentos para decir lo que decimos, más pruebas, más racionalidad, más elementos en la mano para expresar nuestras ideas. ¿Que nos pasó entonces? O mejor dicho que nos pasa entonces cuando vemos los últimos resultados electorales? …Nos quedamos impávidos, enojados, confundidos, decepcionados. Si pudiéramos tener acceso a un diario o un medio tal vez seríamos miles de Fitos Paez que expresan esa bronca contenida tan viseral e irracional que no sirve como fundamento pero explicar lo que está pasando.

Nosotros creíamos realmente que esto era parte del pasado…o ¿quisimos creer?...la batalla cultural que se está llevando a cabo no solo desde los medios sino en la sociedad toda es muy interesante. La construcción del sentido y de un discurso nuevo que describa a la realidad desde un lugar distinto, recreando viejas luchas sobre lo que entendemos participar o simplemente ser cuidadano está presente de una manera histórica aunque le pese a muchos. En la calle, en las mesas de las familias; se habla de política. En el almacén del barrio se vuelve a charla sobre los tenas del país; eso es real y concreto, pero también es real que miles de compatriotas salieron de sus casas en estas semanas a elegir lo que nosotros no hubisemos elegido nunca, y ya no hablo solo de opciones políticas distintas o de sectores que que reflejan proyectos claros a contramano de los nuestros. Lo decepcionante es estas mayorías votaron a discursos y personajes vacíos que no decían más que generalidades como bregar por la seguridad, la paz, la tolerancia y el consenso. Hay una generalidad de mensajes menos acordes a la situación que son muy difícil de estar en desacuerdo como la paz mundial, o el cuidado de la ballenas(solo por nombrar algunos).
El conflicto desatado desde los medios de comunicación en manos del Estado y los grandes medios privados es sin duda una de los temas más interesantes de analizar. Los dos se llaman monopolios entre si y el rol del periodismo se ha dejado de santificar de una manera saludable, a mi entender, poniendo en tela de juicio lo que se dice, como se lo dice y desde donde se dice. Los grandes multimedios no han podido evitar que se ponga en duda el llamado "periodismo independiente" y sus metodologías. Cierta instalación de temas en debate han sido logros para la prensa que defiende el modelo propuesto por el gobierno. Hay varios programas tanto de televisión y de radio que parecen clases abiertas de comunicación social; gracias a los cuales se van desnudando día a día las formas del "monopolio” como nos gusta decirles. Es decir, en términos de una lucha estratégica se fueron dando pasos hacia adelante. Se siguieron ganando elecciones, la figura de Cristina recupero la imagen positiva, el país parece ir consolidando una propuesta no solo de gobierno sino de sociedad más acorde con su historia, incluso sumando todas las cosas que no se hicieron o se hicieron mal. Entonces parecía no haber cuestiones de qué preocuparnos en lineas generales pensando en como quiere la mayoría vivir y que sociedad construir… y de repente lo impensado, lo que no estaba en los cálculos de nadie(compremos urgente otra calculadora!!!)...Como del túnel del tiempo los valores que creíamos muertos resucitan y bailan en un sin fin de globos de colores;como si no nos hubiera costado ya aceptar que nuestros hijos les guste más hacer su cumpleaños en un pelotero que en el patio de nuestra casa. Estos tipos festejan en nuestra propia cara el triunfo de un mensaje vació que lo único que tiene para decir es que lo importante es la buena onda y la alegría. Ellos que nos vienen diciendo todos los días de la vida, desde que nos levantamos, que "la cuidad es un caos" "que hay mucha inseguridad", que "en este país no se puede vivir", que "la política es sucia" y muchas cosas más en su mayoría no coincide con la realidad. ¡Ellos!!!... nos dicen ahora que hay que tener buena onda…dejando al descubierto que la buena onda es como una fiesta carioca que no tiene que ver lo cotidiano solo se trata de un momento armado donde hay una obligación de ser alegres.
Nosotros sabíamos que estas personas existen, no hace falta mas que recorrer y escuchar a algunos compañeros/as de trabajo, a la vecina, al señor en la carnicería y a algunos amigos que se bancaron con paciencia nuestros discursos en algún asado. ¡Hay están!!!... y se expresan en este momento. La buena onda de estas personas en algunos casos combinan con el apoyo a la dictadura militar que siguen teniendo, al desprecio a los piqueteros (negros de mierda) que el gobierno protege, a los vagos que reciben el plan, a las manifestaciones que no se reprimen. A su propio miedo a ser oficialistas porque eso es algo "denigrante", "porque el poder siempre estuvo en los gobiernos y por eso siempre estuvimos en contra", al miedo de algunos compañeros que siempre fueron "antisistemas" y ahora que el gobierno levantó algunas banderas no saben que hacer y les da hasta bronca que lo hayan hecho ellos y no nosotros que somos más progresitas/de izquierda/revolucionarios que ellos.
Hay personas así y son muchas... que les molesta muchísimo que el kircknerismo los invite a debatir, reflexionar sobre el poder, las instituciones, la historia, el pasado…los incomoda muchísimo que les plateen un deber ser que hablé de política, de la critica a una sociedad, les rompe las pelotas!!! …y se incomodan, se les nota en la cara en cuanto espacio surje en el barrio, en el trabajo , en la escuela, en los asado familiares, etc, etc.
No se trata de pensar que son los malos y nosotros los buenos "iluminados" que nos dimos cuenta. Se trata de años de habernos formados en esa insatisfacción constante de pensar en que todos los males no pasan a nosotros, de pensar que en este país no se puede ser feliz, que la realidad es una cosa pesada que tendremos que llevar en los hombros siempre como una cruz, tanto tiempo y en esto si que los medios han ayudado de sobremanera…tanto convivimos con estas ideas diarias que como sociedad las hemos hecho propias. Nos hemos convencidos que todo es una cagada! Y disfrutamos con esa idea sin hacernos cargo de lo responsables que hemos sido y somos de esas situaciones. "Pensar distinto sería de alguna manera reconocer que nos han engañado, que hemos repetido mentiras ajenas como propias de forma incansable". Es desde cierta mirada reconocerse poco inteligente…un tonto, por no decir un boludo que suena más duro…..y a quién le interesa sentirse un boludo. Ellos sienten que a esto los invita el proyecto del gobierno todo el tiempo. Entonces debatir significa confrontar ideas que a lo mejor no tienen y no lo digo de modo peyorativo por calificarlos de poco inteligente, sino que hay miles de personas que crecieron en los años de "la no política", familias enteras que son muy buenas personas(es otro el análisis) que les asusta realmente meterse en política. Porque también para muchas mujeres, lamentablemente, la política sigue siendo un tema de hombres, como el fútbol y los autos. A todas estas personas con las cuales muchos de nosotros convivimos muchas horas del día, nos tomamos unos mates casi todas las mañanas de nuestras vidas laborales (incluso mañana) y a las cuales apreciamos por forman parte de nuestras vidas y "realmente les vemos buenas intenciones"…les interesa un carajo la política, los Derechos Humanos, el debate y están en actitud latente esperando que alguien los represente, que alguien NO los invite a "complicarse la vida pensando" sino que les diga que lo único que hace falta es tener buena onda y que lo cotidiano no tiene que cambiar, que la vida es cagarse de risa sin importarles de quién y porqué…
Y aunque nos dé ganas de pedir cordura ya no es un delirio de soberbia que subestima la inteligencia de los demás preguntarse qué pasaría en un contexto en donde se postule Tinelli para presidente…¿que harían estas personas estos cuidadanos que están en estado latente?. En realidad ya sabíamos que estaban; lo que no sabíamos era que son más de los que nos gustaría.
Nos queda el trabajo más incomodo que es mirarnos a nosotros mismos, cuál han sido nuestros errores en los mensaje. Y hablo de un nosotros porque no ha ganado Pino Solanas ni Lilita ya que eso le hubiese dado un toque de contenido más interesante desde donde partir. Hablo de nosotros porque más allá de no sentirme kirchnerista aposté a esta herramienta histórica coyuntural que nos hace pensar en la posibilidad de construir una sociedad un poco más justa. Si hubiese sido el Radicalismo el que hubiese propuesto el cambio estaría ahí apoyando. Es por eso que siento estas pequeñas derrotas como propias, porque creo que la realidad es más compleja que la que muestra 678, que es un programa que hace historia que ha ayudado a clarificar muchos temas y sumar otras miradas pero también creo nuestra incredulidad a Ibope tal vez nos haya jugado una mala pasada y hayamos creído que la cosa era masiva. Lamentablemente somos los mismos que los vemos todos los días. Las desmentidas y la búsqueda de la verdad la vemos siempre los mismos. A los que les haría falta un baño de realidad... miran otra cosa!!....¿Estaremos cayendo nuestra propia estrategia para luchar con la desinformación? ¿Habrá que ponerle realmente más alegría a los mensajes sin caer en el discurso vacío?...Esta bien que Macri y Del Sel no son los prototipos de "lo inteligente"…pero el look progre-barbudo de Filmus estaba bien para nuestro centro de estudiantes pero le faltaba un poco de onda..o me parece? ¿Será que la falta de Nestor se esta sintiendo? Habrá llegado el momento de profundizar los debates internos? Habrá que salir a poner el cuerpo en vez de dejar todo librado a los medios?
O será simplemente que hay una sociedad no quiere ser de otra manera de la que ha sido por años…





Mañana anuncian frió polar y mi vecina, barriendo su vereda, tendrá un tema para quejarse y hacerse problema. Ella parece feliz así y no creo tenga ganas de cambiar. Yo igual “algo” le voy a decir.






Mostrar a la escuela y otros fantasmas






El siguiente comentario es a raíz de una actividad realizada en la escuela en donde lo que se propuso fue un proyecto de trabajo con las efemérides. La idea era plantear el tema del 25 de Mayo como un juego en el cual un grupo de chicos "noteros" salieron a realizar una encuesta sobre el tema en nombre de un noticiero ficticio.








Mostrar a la escuela y otros fantasmas








Un escritorio, un cartel escrito a mano que invita a creer que se trata de un noticiero o algo parecido. Una cámara filmadora y dos niños invitados a jugar. Los adultos piden relajación “es solo un juego”, los niños leen el guión; 1, 2, 3 y se enciende la cámara. Todos nos conocemos, está aclarado que es solo un ensayo pero de todas maneras igual nos ponemos nerviosos como si fuera para la BBC.
La docente hace una presentación”formal” y se equivoca…”Corten vamos de nuevo” …y aparecen las primeras risas que relajan y aclaran que “era en serio que la cosa NO era en serio”.
Pasan los segundos y con ellos las equivocaciones y las risas. Los chicos comienzan a creer que pueden ser periodistas por unos minutos. Memorizan el guión, uno de ellos se acomoda la corbata y ya parecen del noticiero del mediodía. Se informa sobre la encuesta, se apaga la cámara, todos aplauden y los chicos se sienten como para el Martín Fierro.
Se vuelve a encender la cámara y la docente improvisa unas palabras compenetrada en su papel y luego ríe feliz como una niña a la espera de otra escena.
Ahora comienza otra parte del juego: otros dos niños recorren los pasillos y las aulas de la escuela con los adultos detrás. Llevan la cámara filmadora, dos micrófonos conectados a la nada, traje y corbata que hacen de disfraces improvisados para jugar en serio.
Una maestra habré la puerta del aula de primer grado y “el equipo de exteriores” irrumpe en la rutina de los más chiquitos. Hay algo que impacta, que rompe con lo establecido y no deja en claro que es lo que está sucediendo. Las preguntas que descolocan, quedan en un segundo plano, ante la transgresión de la lógica escolar que prometía una rigidez monótona desde el comienzo de clase. Cuatro ridículos disfrazados y con micrófonos desenchufados invitando al absurdo era una tentación muy grande para que alguien se lo tome en serio. Entonces alguien responderá que un cabildo es un lugar con mucho barro”…y las carcajadas inundarán el espacio del aula como una caricia enorme.
Le seguirán segundo grado, el patio en el recreo y los chicos de sexto. Las respuestas serán graciosas, acertadas, equivocadas, disparatadas y nerviosas. Los chicos entran y salen del juego con mucha naturalidad, ya que la dinámica del juego es territorio conocido para moverse con placer.
El mundo adulto, sin embargo, mira distante y desconfiado. El punto de partida es un plantel con buenas personas y en su mayoría con vínculos sanos. No es este un “dato menor” para contener las distintas sensaciones que provoca lo que están viendo. En el aire flotan las interpretaciones que hacen tenso el aire, tanto que por momentos se teme que alguna palabra un poco filosa lo corte, liberando un vendaval de fantasmas listos para la ocasión.
…”Si los chicos no contestan, esto quiere decir que no saben”…”Si no saben es responsabilidad de la maestra que ha enseñado mal, o sea que no sabe enseñar”…”Si no sabe enseñar es responsabilidad de los que conducen la escuela, o sea el equipo directivo…y…¿Qué hicieron estas para que los chicos y las maestras aprendan?...¡ esto quiere decir que no han sabido dirigir/enseñar/orientar/supervisar a las maestras? …o sea que tampoco saben…y ya son varios…no saben los chicos, las maestras y la directora….”
…Y si las inspectoras o los padres ven que los chicos no saben…¿Cuál es la imagen que está dando la escuela?...¿A quién se le mostrará este material?
…Si esto nos perjudica…¿Porqué estarán interesados en mostrar este material?...¿Nos quieren perjudicar?...¿Quieren exponer lo mal que trabajan los docentes?...¿Con qué necesidad?.
…”Hay partes de la filmación que pueden mostrarse”…”Hay que recortar”.
¡Habría que haber preparado a los chicos para que salgan mejor y puedan contestar! (o sea demostrar que saben).

Algunas preguntas surgidas de estos fantasmas aparecidos sin decir una “palabra”:

Si los chicos se hubieran “preparado”… ¿hubieran con eso demostrado que saben?
Si aceptamos la idea de que no se sabe enseñar o educar…¿Es mejor no mostrarlo?...Si algo anda mal…¿Es mejor que no se note?.
…Si un juego tuviera la capacidad de mostrar “como somos” entonces mejor no jugarlo?
¿Cómo se lleva “la escuela” con esto de mostrarse como es?
¿Cuál es el lugar que el juego tiene en ella?

Lo que me queda como conclusión, un poco precaria, es que el juego en la escuela conflictúa más al adulto que a los chico; ya que este se mueve con comodidad porque forma parte de su ser. En cambio para el adulto es una amenaza que lo expone frente al otro en un supuesto lugar de debilidad. Cuando jugamos nos salimos de ese molde construido para cada uno y dejamos de mostrarnos como “deberíamos”, o sea en falta, con algunas fallas, con errores, desnudo ante el otro que nos ve realmente como somos y no solo como nos mostramos.
Los adultos vamos perdiendo la capacidad para jugar por que es un signo de inmadurez(entre otras cosas) pero me parece que por alguna razón la escuela como ámbito “potencia” estas limitaciones. Por no hablar de otras miserias que parecen florecer sin que nadie las riegue.


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jueves

¡Socorro: mi hijo habla como un portorriqueño!

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Luego decidimos cortar el cable(por razones de principios que en otra oportunidad contaré) y entramos todos en una etapa de abstinencia televisiva que iba de la alegría y el orgullo; hasta la desesperación por no poder hacer zaping en los 80 canales. Cada integrante de la familia, interiormente, hacia el duelo en silencio, por algún programa favorito que había resignado. Poco a poco el vacío e convirtió en más dialogo y vida familiar. Empezamos tomando conciencia de la importancia innecesaria que había tomado la televisión.

Por el lado de mi hijo este entró en un proceso de "desintoxicación" de mensajes televisivos que lo obligaron a inventarse juegos con maderitas, bolitas y juguetes en desuso. La ausencia de propagandas promocionando juguetes que nunca tendría lo ubicó en otro lugar en la vida. La adrenalina de algunos dibujitos que lo aceleraban de tal manera que ni el sabía a qué quería jugar dieron lugar a otro tipo de juegos mucho más creativos. No es que a razón de esto todo sea una maravilla, pero los estados de ánimo tienen que ver más con la vida que elegimos tener y no con la que nos dicen que tendríamos que tener(consumir).

Hoy la situación es distinta, ya casi no habla en portorriqueño y le bajé películas infantiles alternativas (al mundo Disney) muy interesantes. Tenemos Tv Digital gratuita y cuando está nublado nos llega la señal de Paka Paka o Ta te ti y se empanza de dibujitos distintos y programas más acorde a su realidad.

Todavía habla de Ben 10 y los alienígenas pero también descubrió a Kirikú y a la bruja Karabá. Yo lo veo reír y algunos días me siento con el a ver la tele...no es que con esto basta para que seamos buenos padres, pero el hecho de NO estar tratando de "protegerlo", también, de un aparato nos genera bastante tranquilidad.










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miércoles

Sobre ciudadania y otras yerbas

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Porque ese otro representante nuestro, que yo mismo he elegido no parece ser mi responsabilidad en absoluto en este planteo. Así como tampoco su mala gestión y ni hablar de si pienso en la historia del país(son los otros lo que lo han arruinado). También es cierto que cada uno podrá responder desde lo individual "yo no lo voté" "yo no estaba de acuerdo"....Obviamente "alguien" los votó y alguien los apoyó (y no fuimos nosotros)...Entonces...¿Quiénes fueron?...
Pensar la ciudadanía desde lo individual nos permite este lugar del "yo no fui", pero si nos pensamos desde un colectivo que tiene responsabilidades sobre lo que sucede en su país, la cosa cambia.
Otra cuestión es que pocos nos atrevemos a reconocer que "la hemos pifiado" varias veces...pero como no hay pruebas que nos delaten en el presente pondremos cara de distraídos cuando se toque el tema.
Nadie reconoce haber apoyado la Dictadura, pero los sondeos en la opinión pública previos al golpe hablaban de un apoyo de gran parte de la población civil. A Menem nadie lo votó en su reelección, pero ganó.
Si uno volviera el tiempo atrás en estos ejemplos (por nombrar algunos) podríamos vernos como sociedad con algunos sectores deslumbrados por Videla (entre ellos podríamos nombrar a Sábato o a dirigentes de Partido Comunista). O podríamos vernos eligiendo la estabilidad de Cavallo a cualquier precio.
Y me pregunto, tal vez, ingenuamente... ¿nos es hora que nos hagamos cargo de nuestra responsabilidad en lo que nos pasó en vez de echarle la culpa a los demás? ¿No aprendimos de nuestros errores cuando compramos algunos discursos, que transformamos en verdades absolutas, para descubrir luego que ayudamos a fundir el país?
En este sentido me parece interesante poder reflexionar sobre los discursos que compramos sin ningún tipo de filtros y cuáles son las causas para hacerlo. En algunas ocaciones fue el discurso del orden, de la estabilidad, del primer mundo, etc, etc. Y profundizando un poco preguntarnos de dónde se emiten esos discursos o cuál es la concepción de poder que tenemos.
Y...¿ que discursos estaremos comprando en este momento y no nos estamos dando cuenta?
¿Ese que hace que una gran mayoría se sienta cómodo estando en contra del gobierno solo por no sentirse un estúpido "apoyando" o por el temor a ser catalogado de oficialista"?
¿No estaremos comprando algún buzón si creemos que "ser crítico" es solo criticar?
Hubo un tiempo en que algunos se amargaban con el indulto y punto final, así como también por las leyes de Obediencia Debida. Hoy andan diciendo que el "Kirchenerismo los tiene podrido con los Derechos Humanos".





Qué nos pasó?...No será que cuando creímos que habíamos aprendido la lección se nos movió el tablero. Qué cuando nos dimos cuenta que desde el poder del Estado casi siempre nos mintieron decidimos estar "atentos" justo cuando esa lógica cambió? ...Ahora que decidimos desconfiar de los discursos del gobierno este hace lo que "decíamos" que había que hacer...¿parte de nuestra sociedad siempre está a contramano de la historia?...es un análisis medio simplóm,...¿No?...





Entonces quién entiende al ciudadano de perfil profesional-clase media que se espanta del atropello kirchnerista y ve que desde los medios oficiales(que son la minoría) atropello a la libertad. Que cree que el reparto de decodificadores es una campaña para hegemonizar la información, que se espanta con el paseo de la memoria, que sube el asado y piensa en el 2001; que defiende el discurso de TN y se le va la vida en eso porque se cree "independiente" "critico" "inteligente" y la sola idea de perder ese estado lo desvela hasta perder casi su capacidad lógica y anda diciendo cosas como "este es un gobierno casi facista demagogico".....¿¿¿????¡¡¡¡!!!!!.


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En lo personal tengo una teoría sobre el perfil clasemediero argentino-porteño que desarrollaré en breve: hace un tiempo estoy siguiendo y recordando los dichos de mi vecina sobre la vida en general. Comentarios al salir a la vereda y ver el sol, dirá por ejemplo...¡que fuerte está el sol! ¡me está matando!... si está nublado en cambio dirá:...¡que tiempo de mierda! ¡No me banco la lluvia!!!...sube al colectivo y se queja de como viaja, entra a el almacén y ve que subio algún producto y dirá ¡Qué país de mierda! ¡Así no se puede vivir!!!......y recién al mediodía prende TN para escandalizarse por la inseguridad.





Pregunta: ¿Son los medios que influyeron en ella? o ella "ya era así" y los medios solo reflejaron "la mirada ante la vida" de ciertas personas...






...Continuaré sin más pretensiones que expresarme (tal vez al pedo) en otra publicación desarrollando esta teoría...